La imposición forzada del nuevo Código Penal en la República Dominicana (instituido bajo la Ley 74 – 25 representa un retroceso institucional alarmante que fractura la salud democrática de nuestra nación y desde la tribuna de CICLONOTICIA.NET, levantamos nuestra voz para denunciar un texto legislativo que, lejos de responder al consenso social, ha sido empujado de espaldas al pueblo y por encima de las advertencias de la sociedad civil organizada, ya que lo que debió ser una herramienta moderna de justicia colectiva se ha transformado en un preocupante instrumento de control político donde el Poder Legislativo ha preferido blindar los privilegios de la clase gobernante antes que salvaguardar los derechos fundamentales de los ciudadanos libres.
El aspecto más oscuro y peligroso de esta reforma radica en las graves violaciones contra la Libertad de Expresión y Difusión del Pensamiento, al tipificar delitos ambiguos como el “ultraje” contra funcionarios públicos, visto que el nuevo ordenamiento penal erige un escudo legal que criminaliza la disidencia y la fiscalización ciudadana bajo la excusa de proteger la dignidad institucional, por eso, la normativa impone penas de prisión menor y multas severas a quienes osen cuestionar, investigar o denunciar las fallas del poder, convirtiéndose estos argumentos en una arbitrariedad penal que busca instaurar el miedo y provocar la autocensura, silenciando el debate abierto que dinamiza a cualquier democracia real.
La aprobación apresurada de modificaciones de último momento para parchar la ley evidencia el desprecio de las cúpulas políticas hacia el debate plural. El Congreso Nacional prefirió ignorar los reclamos de los gremios periodísticos y académicos que exigían una revisión profunda para desarmar los artículos punitivos, por lo que en lugar de propiciar un pacto social incluyente, las cámaras legislativas se convirtieron en un tribunal cerrado que despachó una ley divisiva e impositiva, a través de un proceder que debilita la legitimidad de las leyes y ensancha la brecha de desconfianza entre los representantes elegidos y el pueblo soberano.
El impacto sobre el ejercicio del periodismo independiente y la veeduría social en el territorio nacional será devastador si la justicia no interviene. La labor de los medios de comunicación, llamados a ser contrapeso del Estado, ha quedado supeditada a interpretaciones judiciales caprichosas de textos confusos. Investigar la corrupción administrativa o criticar la gestión gubernamental se convierte ahora en una actividad de altísimo riesgo legal y con este marco jurídico persecutorio, las autoridades se otorgan el poder de decidir qué verdades pueden ser difundidas y cuáles deben confinarse al calabozo de la censura previa.
Frente a este escenario de opacidad, la resistencia pacífica y el uso de los mecanismos constitucionales legítimos son el único camino disponible para la ciudadanía. Las organizaciones sociales, los defensores de los derechos humanos y la prensa nacional deben unificar esfuerzos para impugnar las cláusulas fratricidas ante el Tribunal Constitucional, en razón de que no podemos permitir que el miedo dicte las pautas del pensamiento dominicano ni que las leyes penales se usen como armas de amedrentamiento masivo.
La fiscalización ciudadana es un derecho irrenunciable que no puede ser confiscado por ningún decreto ni legislatura vertical.
En CICLONOTICIA.NET reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la verdad, la transparencia y la libre manifestación de las ideas. Ningún Código Penal, por más severo o intimidante que pretenda ser, apagará las voces que demandan justicia, equidad y rendición de cuentas en la República Dominicana. Seguiremos informando con valentía, desafiando las mordazas legales y defendiendo el derecho fundamental de este pueblo a pensar, opinar y disentir en libertad. La historia demuestra que las leyes opresivas caen cuando los pueblos deciden no callar; nosotros mantendremos el micrófono encendido.
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